
Mi primer mural comunitario
Pintar un mural puede parecer una tarea enorme en todos los sentidos, pero es una experiencia colectiva profundamente creativa, significativa y transformadora para compartir vivencias e historias, restituir memoria, crear y fortalecer vínculos, reactivar nuestros territorios, dialogar con ellos y crear en comunidad, como entonar un canto de justicia a varias voces.
Aquí te comparto algunos pasos muy concretos que pueden tomar en cuenta para comenzar su maravilloso proyecto.
1. Invita, convoca a la comunidad a conversar. ¡Reúnanse y dialoguen! Escuchen, conversen en comunidad, intercambien ideas, motivaciones, intereses y preocupaciones. Aunque seas docente, artista o creativa del grupo, prioriza las necesidades y los intereses de la comunidad que deben, necesitan o quieren ser narradas. Transmitan entre todxs las voces de todxs juntxs.
2. Escuchen a todxs y tomen en cuenta a todas aquellas personas que quieran participar en las distintas partes del proceso; voten, lleguen a acuerdos.
3. Piensen en todas las ideas posibles. Anoten, hagan bocetos iniciales. Dependiendo del tema elegido, ya verán si conviene hacer el boceto después de investigar al respecto y encontrar el lugar ideal. El tema dirigirá el proceso.
4. Antes de comenzar a pintar, recorran sus espacios, vivan su territorio: su textura, sus luces y colores, todo lo que los rodea. Tal vez decidan encontrar el espacio primero. Tomen fotos, midan el área y piensen qué historia podría habitar allí. Su muro les dará mucha información sobre los colores y las historias que se pueden narrar.
5. Revisen el estado de su muro. Un mural duradero comienza con un muro sano. Si hay humedad, pintura descarapelada o grietas profundas, es mejor resolverlo primero. Si solo está un poco áspero o tiene materiales diversos, no importa: la textura les puede servir para contar su historia.
6. Lijen y limpien; dejen secar para colocar un fondo o un color base. Una capa de pintura blanca o de un tono uniforme ayuda a que los colores brillen. Pueden mezclar un poco de sellador a la pintura para darle más resistencia y agregar algunas gotas de una sustancia antifúngica, como esencia de clavo (temple, óleo, acuarela) o sellador fungicida (acrílico), según la técnica que utilicen. Es una especie de imprimatura: como preparar un lienzo, pero a gran escala.
7. Tomen en cuenta que cada técnica va a requerir condiciones muy particulares del muro, como que esté muy seco, liso o preparado de manera especial según el material que van a usar. No es lo mismo pintar con acrílico, temple, óleo, vinílica o trabajar al fresco. En la pintura al fresco, por ejemplo, el muro no se pinta cuando ya está seco: se trabaja sobre una capa húmeda de cal, llamada enlucido o intonaco. Esa humedad es parte esencial del proceso, porque al secar la cal se carbonata y ayuda a fijar los pigmentos al muro. Por eso suele prepararse primero el soporte: se retiran recubrimientos viejos o dañados, se corrigen problemas de humedad, se aplican capas de mortero o repellado —también llamado arriccio— y, finalmente, una capa más fina y fresca, el intonaco, sobre la que se pinta por jornadas. El dibujo puede trasladarse con estarcido, cuadrícula u otros métodos, pero debe hacerse con cuidado porque el tiempo de trabajo depende de que esa última capa conserve la humedad adecuada. Por eso el fresco es una técnica hermosa y exigente: prácticamente pide que “escuchen” al muro, sus tiempos, su respiración y sus materiales.
8. Realicen un boceto que respire el lugar. Dibujen su idea a escala, integren los elementos reales (árboles, postes, ventanas) y estudien el entorno: ¿qué se vive?, ¿qué se celebra?, ¿qué se recuerda ahí? El mural nace del sitio, además de las ideas, las experiencias, la imaginación, las urgencias… Déjenlo hablar. Mientras dibujan, elijan sus colores. No necesitan mil tonos: los colores los decidirán ustedes en diálogo con el entorno.
9. Trasladen su boceto al muro. No necesitan ser expertxs en grandes formatos. Hay tres métodos fáciles:
– Cuadrícula: dividan su dibujo y la pared en cuadros y copien por secciones.
– Doodle grid: llenen el muro de garabatos, tomen una foto y úsenla como guía.
– Proyección: si pueden proyectar el boceto, solo sigan las líneas.
Elijan el método que les haga sentir confianza y en el que el proceso fluya mejor.
10. Pinten con capas, paciencia y luz. Trabajen de lo general a lo particular. Hagan los trazos y rasgos generales y después vayan a los detalles. Primero los colores planos, luego las sombras y luces y, al final, los detalles finos.
11. Protéjanse y cuiden sus herramientas de trabajo. Hidrátense, descansen, usen sombreros y manga larga si hay sol, y limpien sus pinceles cada día. Un mural también se pinta con todo el cuerpo.
12. Sellen para darle larga vida, si la técnica que eligieron lo permite. Cuando todo esté seco, apliquen un sellador diluido. Es la capa que le permitirá envejecer con dignidad bajo el sol, la lluvia y el tiempo.
13. Registren el proceso. Tomen fotos del antes, durante y después; documenten los acuerdos, las historias, las anécdotas y las personas que participaron. Los murales también son memoria, y su proceso forma parte de lo que cuentan. A veces el registro se convierte en otra obra, en otro relato o en un archivo afectivo que permite recordar cómo se construyó colectivamente ese espacio.
14. ¡Está vivo! Ahora es un espacio común lleno de vida que habla por todxs y con todxs. Un lugar para ser recorrido y habitado, para compartir, jugar, crecer. Es el amoroso resultado que habla del cuidado hacia el espacio y hacia nosotrxs juntxs.
Nota
Este ejercicio también puede realizarse dentro del aula, una biblioteca, un centro cultural o cualquier espacio comunitario. Si no es posible intervenir un muro, pueden trabajar sobre papel kraft, lienzo, manta, madera o una tela de gran formato preparada previamente con una imprimatura o fondo base (dependiendo de la técnica a emplear). Lo importante es imaginar este canto colectivo, recorrerlo desde las distintas experiencias, vibrar con los colores y narrar nuestras propias historias desde el abrazo, la memoria, el territorio y el bordado en común.
Para seguir explorando
• Nieto Martínez, Alfredo y López Orozco, Leticia. Técnica de la pintura mural en México. Fresco y encausto. Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2016.
• Comisarenco Mirkin, Dina. Eclipse de siete lunas: mujeres muralistas en México. Ciudad de México: Artes de México y del Mundo, Universidad Iberoamericana, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de Investigaciones y Estudios de Género, 2017.
• UNAM. 100 años de muralismo. Publicación digital de libre descarga:
https://www.dgcs.unam.mx/docs/100Muralismo.pdf
Texto e ilustración: Tania Villanueva
Mayo/2026